Nerua, desnuda me gustas más

Anonim

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Y embargo… sin embargo Nerua es sorprendente . Sorprendente de verdad, sin trampas neither fuegos artificiales nor anzuelos en la faltriquera. Sorprendente desde la misma puerta de entrada, en la parte posterior del Guggenheim ( Josean Alija comenzó llevando las riendas de la sala y la cafetería del museo y años después convenció al propio Frank Gehry de llevar a cabo Nerua ) y que da acceso directo a cocina donde Josean, Enaitz Landaburu y Adrián Leonelli traman, susurran y construyen una cocina no se parece a ninguna. A ejército de pensadores que más parece un templo budista -silencio, reflexión y pureza - que esa cocina manchada de fogones y estruendo que todos guardamos en la cabeza.

Sorrento la puesta en escena en sala, por la teatralidad, porque la estética -cada silla, cada detalle- no es un marco, sino un mensaje: un lienzo en blanco. Minimalismo extremo y solo a ventanal sober the ría that leaves Bilbao between lo nuevo y lo viejo . No hay rastro de servilletas, cubertería, vajilla o cristalería. Una sala que más parece a fotograma of Dreyer o a vestido of Raf Simons, a minimalism cegador, casi (casi) desasosegante. Algo goes to pasar aquí.

Josean Alija a los mandos

Josean Alija a los mandos © DR

Sorprendente porque -insisto- esta cocina no se parece a ninguna . No encuentro rastro de referencias, from guiños to otros numbers nor a las tendencias que tanto nos gustan a los que plantamos negro sobre blanco. Y en la mesa esencia, producto y terruño. Cocina invisible (que sé que no exist tal cosa, ¿pero si los diseñadores hablan de diseño invisible por qué no puede exista una cocina invisible?) Y es que cada plato es una pequeña obra de ingeniería foodie -por su en enormous complejidad técnica, por lo fascinating of the historia tras las bambalinas - vestida de desnudez. Lo más difícil disfrazado de lo más fácil.

Tras el gin-tonic (a Martin Miller´s Westbourne en la terraza con el Guggenheim de fondo, telita ) le pregunto a Josean por su cocina:

“Mi cocina caracteriza por buscar productos del entorno por eso en ocasiones hablo de una cocina de raíz, pero hablar de esto es muy extremo y me dado cuenta que mi valor esta en hacer una selección de los productos para después cultivarlos en mi entorno . Eso me ha obligado a crear una red sostenible de productores, con los que guardo mucha empatía, lo que permitted me tener productos exclusivos, naturales y cercanos. He conseguido acercar la naturaleza a la ciudad ” .

Aquí los tomates pueden ser memorables

Aquí los tomates pueden ser memorables © DR

El menú lo dibujan trece productos (no platos, productos) inolvidables . Tomatoes in salsa, cebolla blanca, cocochas de bacalao, sardinas from Santurtzi, rabitos de cerdo, bogavante, chipirones, ventresca, liver and aguacate. Se cierra el telón con las fresas y el cítrico. Los tomatoes, cebolla, las cocochas y las sardinas van más allá de lo memorable . Cuatro platos que -sen- no olvidaré jamás. Escribió Faulkner que uno nunca cura de su pasado. Ojalá.

End of fiesta. El sol abandona el tendido, huyendo de los alacranes del atardecer, escondiéndose del tic tac del reloj que para, que dice: ya está. Sé que debo escribir una crónica (la que están leyendo) pero intuyo que no encontraré las palabras que traduzcan esta cocina (perdona, Josean). Que cierre otro esta historia . Que lo haga Manuel Vicent:

"Aprietate el cinturón, vuelve a la austeridad espartana, pon los pies a remojo en un lebrillo bajo la parra, come frutas y ensaladas, vístete con los viejos pantalones y una camisa blanca y limpia, cómprate sombrero de paja y aguanta todos los embates agarrado al tarro de mermelada de la abuela ” .

Salud.

Nerua: minimalismo de manual

Nerua: minimalismo de manual © DR